domingo, 7 de abril de 2019


          El camaleón tiene la capacidad de cambiar de color de “piel”, pudiendo así pasar desapercibido sobre un tronco, sobre una hoja o sobre otras superficies, a través del parecido con su entorno.  Los insectos palo, las orugas verdes, el pez piedra y las sepias hacen algo parecido con el mismo propósito:  pasar desapercibidos y protegerse.
              Si nosotros fuésemos un insecto que ha de ser devorado por el camaleón, veríamos esta magnífica capacidad como una amenaza y no como una dicha.  Y es esto exactamente lo que sucede con las ambigüedades.  Las ambigüedades convierten a los malvados en camaleones que pueden fácilmente disponer de nosotros debido a nuestra incapacidad de distinguir la realidad, para ver la verdad.

                Las ambigüedades pueden provocar confusión, pero asimismo pueden establecer el límite entre lo bueno y lo malo, lo seguro y lo peligroso, y similares.  Siendo que esto es el límite entre cosas opuestas, nunca decidiríamos descansar en aquello que no es lo que creemos, sino todo lo contrario:  huiríamos, pelearíamos, nos resistiríamos.
                Entendamos, pues, lo importante que es estar seguros de que no hay camaleón en la hoja, en el tronco o en la piedra en la cual deseamos descansar.

                Ambigüedades muy comunes en nuestras sociedades y en nuestro tiempo son:
-          Hipocresía            -  Amabilidad
-          Frialdad                -  Seriedad
-          Violencia               -  Fuerza
-          Zalamería              -  Simpatía
-          Vanidad                  -  Virtud
-          Egoísmo                 -  Dignidad
-          Dureza                    -  Amor propio
-          Haraganería          -  Paciencia
-          Negligencia            -  Descanso
-          Miedo                       -  Prudencia
-          Uso de la mente    -  Inteligencia
-          Velocidad                -  Capacidad
-          Indolencia               -  Fortaleza            
-          Desidia                     -  Tranquilidad
-          Indiferencia            -  Paz
-          Enojo                        -  Dolor
-          Libertinaje              -  Alegría
-          Arrogancia              -  Responsabilidad
-          Soberbia                  -  Autoridad
-          Neurosis                  -  Orden y limpieza
-          Permisividad         -  Paciencia
-          Autoritarismo       -  Autoridad
-          Ingenuidad            -  Inocencia
-          Indiferencia           -  Misericordia
-          Adulación               -  Estimación /  Aprecio
-          Postergar                -  Fe
-          Negligencia            -  Mansedumbre  /  Templanza
-          Deshonestidad     -  Simpatía
-          Mentira                   -  Alegría  /  Libertad
-          Engaño                    -  Dignidad  /  Fuerza
-          Opresión                 -  Orden  /  Paz
-          Libertinaje             -  Libertad
-          Vileza                       -  Dulzura
-          Exigencia                -  Diligencia
-          Altivez                     -  Fidelidad
-          Soberbia                 -  Fuerza
-          Orgullo                    -  Capacidad
-          Actividad                -  Trabajo
-          Astucia                    -  Inteligencia
-          Sentimientos         -  Sufrimiento
-          Falsedad                 -  Pureza
-          Mentiras                 -  Sabiduría /  Prudencia          

La ambigüedad se da únicamente en la observación superficial.  Al acercar el lente vemos claramente la diferencia entre lo uno y lo otro.  Es por ello que un engañador va a impedir que podamos acercarnos para poder aclarar la confusión.
La ambigüedad nos obliga a definir qué es qué para poder dar pasos posteriores y tomar decisiones que no lamentemos.  Cuando vemos un quiebra palito nos parece a simple vista un palito.  Si nos detenemos, vamos a ver que no es un palo sino un “animal” con seis patas y dos antenas.

Actuar, obviando ambigüedades es falta de integridad y falta de fidelidad para con la vida y la verdad.  Nos expone, no solamente a dañar a otros, sino también a salir dañados nosotros mismos.

La ignorancia es la primera gran enemiga que reduce nuestro rango de alcance, en cuanto a la verdad.  Es importante conocer la existencia de estas ambigüedades para reconocerlas y no caer ante el engaño, no ceder a las apariencias, y no tomar decisiones a la ligera, movidos por sentimientos, emociones o persuasiones.

Entre más conciencia tenga el hechor de su ventaja debido a la ambigüedad, más difícil será para la persona pura, honesta, íntegra y fiel el desenmascarar el acto.  Además de  la ne-cesidad de acercar el lente se hace necesario el tiempo.  

Una persona puede tener un defecto, una imperfección, una pierna coja, en su carácter, en su temperamento, en su identidad, en su madurez.  Esto no la hace una transgresora sino una persona imperfecta, que debido a su imperfección no puede ayudar en ciertas áreas.  Es una persona que puede estar cerrada a reconocer su situación y a aceptar ayuda, o bien, una persona que sabe que tiene un problema, pero se encuentra incapacitada para resolverlo ella sola.  También puede ser una persona que está  trabajando en el problema, lo cual lógicamente no puede ser notado fácilmente.  O puede ser una transgresora, que está valiéndose de las apariencias, de las ambigüedades, para salirse con la suya, contando con que para cuando se sepa la vedad ella ya esté muy lejos con su botín.
Todo esto se aclarará únicamente observando muy de cerca y sin romper el hilo de la continuidad.  Al pasar por alto un solo detalle caemos en el error de juzgar incorrectamente los sucesos, fallando en catalogar justamente a la persona y los hechos.  Es por ello que hablamos de las “muy peligrosas ambigüedades”.

El egoísmo nos hace altivos, y personas incómodas que buscan encontrar pronto a aquél que está provocando la molesta y desagradable incomodidad.  Esto es lo que nos empuja a caer en el juego diabólico de las ambigüedades, en el cual, debido a la ambigüedad misma señalamos, juzgamos y castigamos a la ligera, aliviando a nuestro exigente egoísmo, pero de-jando el problema sin resolver, y acrecentándolo, debido a la injusticia que hemos cometido, atacando un fantasma y no al monstruo real.

La irregularidad, así como la maldad repetitiva, demuestran si la persona está actuando consciente o inconscientemente del lado oscuro de la vida.  La ambigüedad tapada, vedada, escondida, camuflageada denota la actitud consciente, intencional, deliberada del hechor.  La irregularidad demuestra un lado imperfecto de una persona, sea que esta tenga conciencia de ello o no.
Lo más peligroso aquí está en la maldad.  Una persona que no muestra inconsistencia en una imperfección no es una persona con una imperfección, sino una persona con maldad consciente. 
El tiempo, pues, nos dará un panorama completo, que nos permitirá evaluar correctamente los sucesos para proteger y defender, si es necesario, sin hacerle daño a personas inocentes que están en una posición de víctimas y no de transgresoras, cosa que, repetimos una vez más, se hace difícil de notar inicialmente debido a las ambigüedades.
En caso de personas con imperfecciones somos nosotros, “el sujeto”, los que tenemos la responsabilidad de descubrir la imperfección para no ser lastimados o dañados por una comprensión errónea de algo.

Si yo pienso en una fruta, pienso en algo agradable al paladar. Pienso en algo refrescante, algo dulce, algo ácido, algo que me da energía, ánimo, salud, bienestar. Si yo me encuentro en el bosque y siento hambre, buscaré una fruta, debido a todo lo anteriormente dicho.  Pero ¿qué sucede si tomo “algo” que parece fruta, pero en realidad no lo es?  ¿Qué sucede si pongo en mi boca algo que promete satisfacer mi necesidad y mi deseo, pero no tiene la capacidad de hacerlo?  Podría no sólo decepcionarme sino hasta matarme.  No hablamos solamente de una decepción o una frustración, sino ¡de un susto, si las cosas no llegan muy lejos, y de un daño, si las cosas no se detienen a tiempo!  Esto describe el núcleo del problema que representan las ambigüedades.
Toda persona desconocida para nosotros es como un bosque por el cual paseamos, buscando algo bueno.  Pero he aquí la necesidad indispensable y vital de la verdad.
Dejemos claro que las ambigüedades son peligrosas independientemente de la perversidad con la cual alguien quiera utilizarlas para males aún mayores. 
Debemos aprender a reconocerlas, para evitar caer en el torbellino de la confusión y en las garras de la injusticia.
Cada uno puede llevar un récord personal.  Las ambigüedades se manifiestan fácilmente como males sociales generalizados debido a la ignorancia y al egoísmo.  Notarlo nos permite tomar el control anticipadamente, pudiendo darle un rumbo deseado a nuestras vidas,  No seremos un barco empujado por el viento, sino uno que usa sus velas y su timón, así como su brújula, para llegar a puerto seguro.  Y de igual forma podemos ayudar a las personas sensatas a ver ciertos errores propios al no reconocer las ambigüedades, y a aprender y madurar tomando en cuenta esta verdad obviada.


Para lidiar correctamente con ambigüedades es muy importante 
tener verdades, 
establecer prioridades, 
comprometernos y mantener la fidelidad a lo largo de toda nuestra vida.


Las vivencias pueden mostrarnos que nuestras creencias son equivocadas, que necesitan ser cambiadas, ajustadas, o desechadas.  Es lo que menos nos gusta, a lo que menos estamos acostumbrados en países capitalistas, pero lo mejor para una vida libre, honesta, llena de promesas y oportunidades para ser felices con una felicidad lícita y duradera.





P.S.  Las ambigüedades enumeradas son sólo algunas, consideradas las más comunes en el lugar en donde se escribió este artículo.  Cada uno debe encontrar las que es hacen manifiestas en su propio entorno.

Canciones:
"Me lo estás poniendo difícil"  C. Sesto 
"Sad songs"  E. John